
Este
portazo no maquilla un hasta luego, se va para no volver la que fue el acceso a
mi morada , construida a principios del siglo pasado y que le permitió el
ingreso a distinguidos invitados, desde vagabundos sedientos hasta generosos comerciantes
de la provincia.
Basta
con prolongar la agonía de una hoja de madera teca olivo que resistió a la
jauría de la...